lunes, febrero 12, 2007

Huehue


Huehue, originally uploaded by chuchogm.

Son nombres de danzas que imitan los bailes europeos del siglo XIX. Cuando fue la invasión francesa en 1862, las tropas, a la hora de descansar, tocaban y bailaban, la música y danzas que traían consigo. El pueblo mexicano los observaba y los imitó para ridiculizarlos, sin saber que estaban introduciendo un elemento cultural nuevo a su música y bailes nacionales. No fueron iguales, ni en vestidos, ni en pasos, ni en música, solo fueron imitaciones, pero sirvieron para desarrollar una nueva creatividad. Las cuadrillas bailan en las calles recorriéndolas durante esta fiesta.

These are names of dances that imitate European dances of the 19th Century. During the French Intervention in 1862, the troops, as the rested, would play and dance the music they brought with them. The Mexican people would watch, then imitate to ridicule them, without realizing that they were introducing a new cultural element to the national music and dance. They were not the same in costume, steps, nor music, they were only imitations, but they served as the foundation of a new creativity. They dance the cuadrillas in the streets during this fiesta.

6 comentarios:

Marilu dijo...

Cada dia amo mas mi hermosa ciudad, los huehues me hicieron recordar cuando me iba con mi mama a ver los al barrio de la luz, xonaca, el alto, como hacen la quema del demonio, sus capas tan bonias y elaboradas, su baile, sus mascaras wow que bellos recuerdos.
Saludos desde el norte del pais

Chucho dijo...

¡Saludos Marilu!

Gracias por visitar mi blog.

Anónimo dijo...

HOLA DE VERDAD CREO QUE EL CARNAVAL ES UNA TRADICION MUY BONITA SOBRE TODO ACA EN EL BARRIO DE "EL ALTO"

Rodolfo dijo...

Fauna Política
Danzar con la muerte
Rodolfo Herrera Charolet

“El hombre es un animal de costumbres.”
Anónimo
Una fórmula adecuada para evitar levantamientos, en Roma como en sus provincias, consistía en dar pan para mitigar su hambre y divertir al pueblo para distraerlo. Método que resultó adecuado para mantener la paz social y que sin mayores contratiempos, los grupos en el poder se mantuvieran al frente de los negocios públicos.
En la Edad Media se festejaba el día de los “bufones”, una fiesta en la que caballeros, doncellas y el pueblo, en perniciosos entremeses servían como válvula de escape, al permitir que se manifestaran con sus bromas a costa de sus autoridades.
La sorna popular hacia la autoridad, parece ser el contenido de algunos medios informativos de nuestro tiempo, tan cotidiana es la costumbre, que parece ser que el día de los “bufones” se celebra todo el año. Sin embargo entre el ridículo popular y la tradición, la religión y la política se han entremezclado para arraigar en nuestros pueblos las costumbres centenarias.
En el folklore mexicano de todo se hace fiesta, ya sea la boda, el nacimiento de un hijo, los quince años de la señorita o la muerte, el regreso de las almas en pena, en los primeros días de noviembre de cada año. Fiestas de la costumbre, como aquella que se celebra en Huejotzingo, el martes previo al miércoles de ceniza.
Para celebrar la primera unión indígena realizada en el año de 1520 bajo las leyes del colono español, se hizo tradición el “Carnaval de Huejotzingo”, en el cual se dramatizan los combates y la mezcla de castas provocadas por el “encuentro fortuito” entre indígenas y españoles. Los años se encargaron de modificar la comparsa y así el recuerdo de la evangelización realizado en los siglos XV y XVI, moldeó la celebración de las carnestolendas, retomando el recuerdo del rapto de la hija del corregidor y la defensa heroica del 5 de mayo, una mezcla de la reminiscencia de los valientes indios zacapoaxtlas (que ahora se sabe que dicho regimiento era de Tenanpulco) quienes descalzos y armados con machetes, vencieron ese día al poderoso ejercito francés. Es un carnaval en donde los trajes multicolores, el olor de la pólvora quemada y los estruendos ruidosos son el común y motivo de festejo.
Entre el gentío que se da cita, el ruido y la pólvora, hay quienes aseguran que es un honor y tradición familiar ser el “huehue” o “zuavo” del momento, juntar durante el año previo al Carnaval su “dinerito”, para que llegado el momento comprar una máscara que si no es antigua al menos sea de buena calidad, un traje a todo “mecate” y una mosquetón de los “buenos”, mejor si hace mucho ruido, porque queman bien la pólvora y es “seguro”. La realidad ha demostrado que entre pólvora y el aguardiente, las manos amputadas proliferan, no se diga de los “muertitos” y otros sucesos, contándose año con año, decenas de heridos y al menos media docena de heridos graves o muertos.
En la milenaria Cholula, cuando en los años del cacicazgo obrero, se celebraba el carnaval de Huejotzingo, un muertito de “a perdis” enterraban cada año, “dizque” se les escapó un tiro, “quezque” se les atoró el gatillo. Eran los tiempos de don “File” que afilando el diente, parece ser que de sus enemigos se deshacía, pero los momentos de gloria de don Filemón Pérez Cázares, vinieron con el tiempo a menos, pero mientras esto sucedía, en las calles cholultecas o pleno zócalo, amanecían los muertos por “causas naturales” de no haber “aguantado el tiro de gracia”.
En días de fiesta del Carnaval, era natural que velaran a quien pensaba diferente, fuera gente importante o indigente, porque no faltaba el compadrito que hiciera el “trabajito”. Por eso en esos días de juerga los enemigos confesos del “líder” no paseaban por el zócalo, por aquello de que la parca se disfrazada de “huehue” y entre risas y llamaradas, cargaba parejo.
Así la tradición de “Carnaval” en Cholula y Atlixco, pasó a menos, porque en sus calles entre pólvora y danzantes, se olía el miedo cuando la muerte danzante y pelando los dientes buscaba afanosa a los enemigos del líder. Así los años 50 del pasado siglo XX, fueron marcados como periodos negros, por la política manchada de sangre, por el desquite con mascara, por la muerte danzante que ríe y a mansalva mata.
Por fortuna de nuestros pueblos de caminos polvorientos y de ricas familias que ya fueron autoridades, nuevos tiempos llegaron y los caciques pasaron a ser cosa del pasado, terminaron los días de la “muerte disfrazada de huehue” que entre el gentío danza, del muertito diario, del carnaval maldito.
Hoy en día en torno a esos hombres disfrazados, las multitudes festejan el grito del “cuete”, ya sea por el estruendo o la alegría que les causa la “muerte”, pero también siguen habiendo niños despavoridos que entre piernas salen corriendo, mujeres que ni pestañean y otras que en franca borrachera festejan a su “viejo”.
En el Carnaval también hay hombres que se ocultan tras la mascara, unos para vengar la afrenta otros para salvar el pellejo, porque afirman que la muerte de “chiripa”, los puede hacer compañeros.
Así las costumbres de nuestros pueblos, algunas tan auténticas, otras el moderno circo de calle, entre risas y colores que se anticipan a la primavera. Fiesta permanente en la que viven muchos pueblos, en donde el olor a pólvora desempolva recuerdos, algunos alegres y otros menos, pero todos de aquellos días y de otros tiempos.
¿O no lo cree usted?

Filiberto Tlalpa dijo...

El carnaval verdaderamente es una tradición que no hay que olvidar, Puebla es un estado con mucha tradición. El carnaval de Huehues es uno de los eventos que se espera año con año en especial por mi, ya que yo formo parte de una camada de Huehues, La Cuadrilla del Barrio de Xonaca La 28 oriente.
y yo invito a todos los ciberpoblanos que conoscan mas de este evento ojala y pudan verlo el proximo año 2009 por las calles famosas de Puebla.

tambien les dejo mi mail por si tienen alguna sugerencia o comentario... reivax93@hotmail.com

y recuerden¡¡¡¡

Que las tradiciones poblanas no se han perdido, estan vivas dentro de nosotros.

octavio. dijo...

tengo una pregunta basado en que se describen los tiempos de Don Filemón Pérez Cázares?