lunes, abril 17, 2006

Papel Amate

Cisne en Papel Amate
(Foto de Jesús Guzmán Moya con Sony Cyber-shot DSC-R1)

San Pablito Pahuatlán, Pue.- La historia del "papel de tierra" es una de las herencias más fascinantes de la cultura mesoamericana de México. Antes de la conquista española, en 1521, tenía varios usos. En los ritos funerarios, por ejemplo, a los cadáveres les colocaban seis "papeles de tierra" para que en su tránsito a la región de los muertos los usaran como pasaportes para salvar los obstáculos -montañas móviles, un río, una serpiente, un monstruo- que encontrarían en el camino a Mictlán.

Los niños sacrificados a Tláloc y sus tlaloques eran vestidos con amate y a aquél mismo dios (del agua), entre otras deidades, se le rendía culto quemando papeles goteados con hule y figuras recortadas en ceremonias realizadas en pirámides, cerros y milpas.

Este uso ritual -común en mexicas, totonakos y otomíes o hñahñú- sigue vigente en San Pablito Pahuatlán, donde se siguen elaborando "espíritus", "camas" y "huarachitos" de papel amate en conjuras de magia negra y blanca, medicina tradicional y ritos agrícolas.

Por otro lado, en los ritos agrícolas, dichos "huarachitos" de papel amate, de forma cuadrangular o rectangular, tienen una función complementaria o protectora. Sirven para colocar sobre ellos las figuras zoomorfas y antropomorfas de los "espíritus" malignos y benignos, es decir, son ofrendas mágicas que invocan los espíritus de las semillas y de los animales de provecho.

Pero en la actualidad, el amate o xalámatl, cuyo uso regular data de hace mil 550 años enfrenta el reto de transformarse ante su progresiva conversión en producto pre-industrial.

El riesgo de cambio del papel de tierra, advierte Rafael Lechuga, comerciante e investigador de artesanías locales de esta población, está representado por la paulatina desaparición de las especies arbóreas de las que es producido.

En la región de San Pablito Pahuatlán, principal centro de producción de esta artesanía prehispánica, ya no hay xalamates, limoneros, morales ni jonotes o chichicaxtles de los cuales son arrancadas las fibras o cortezas con que es elaborado.

"Ahora los artesanos tienen que ir a otras poblaciones de la Sierra Norte de Puebla o a Veracruz para conseguirlas, porque la deforestación propiciada por esta práctica y por la tala en general está acabando con estas especies", añade Lechuga.

El segundo reto, estrechamente ligado al anterior por obra de la mayor demanda de papel amate generada por su pre-industrialización, consiste básicamente en reforestar los bosques y buscar nuevas especies que sustituyan la producción de amate.

Lechuga, heredero del maestro pintor Rafael Lechuga, quien desde el Instituto Nacional Indigenista (INI) contribuyó a la modernización utilitaria de esta artesanía, advierte la necesidad de definir ambos retos para evitar la desaparición de esta expresión de arte popular prehispánico.

"Debemos impedir que ocurra lo que pasó en gran parte del país desde hace varios siglos y lo que más recientemente (siglo XX) ha sucedido en Morelos y Guerrero: que ya no existen amateros o que los artesanos tengan que ir a otros estados a comprar amate", añade Lechuga.

El investigador alude a Amatlán, población de Morelos cuyo nombre en náhualt significa "lugar de amates", donde ya no existen "xalamates" ni pintores de papel amate; y a Ameyaltepec y San Oapan, Guerrero, donde prevalece la pintura artesanal pero no hay papel amate.

Los indígenas nahuas guerrerenses deben viajar actualmente a San Pablito Pahuatlán y a otras poblaciones serranas de Puebla y Veracruz para adquirir el amate y así realizar sus bellas pinturas decorativas con motivos básicamente florales.

En las últimas dos décadas los hñahñú de San Pablito y otros pueblos de la comarca con la iniciativa y enseñanza del pintor Lechuga en talleres del INI- hallaron otra utilidad práctica al amate con diseños pictóricos y usos ornamentales.

Actualmente no sólo se elabora en café, negro, azul o blanco, como en la época prehispánica, sino en todos los colores y se le utiliza lo mismo para tapizar muebles y paredes, que para hacer lámparas, libros, libretas, separadores, sobres y demás papelería.

Ángel Trejo.

4 comentarios:

Jaime V. dijo...

¿Desaparecerá el amate Chucho?, esta es una respuesta que solo nosotros mismos como sociedad podemos responder y a la vez hacer lo posible por mantener nuestras bellas tradiciones. Bienvenido de las vacaciones.

Chucho dijo...

Gracias Jaime, el papel amate no creo que desaparezca, pero se está utilizando otro tipo de papel con casi el mismo sistema, aunque no con la misma resistencia que le llaman tule, y según Leobardo Jacob Lechuga hijo de Rafael Lechuga, ese tipo de vegetal crece a la orilla de los ríos apestosos alrededor de las grandes ciudades, y que procesan gente que ha emigrado de San Pablito y sabe el manejo del papel amate.

nairo dijo...

Caramba señor esa si son tremendas vacaciones ah...........

Pareces el libro gordo de petete (un libro aquí en mi país donde uno aprende de todo)....

Bienvenidos pues y gracias por todas esas cosas maravillosas de tu país que nos brindas a traves de este blogs...

Saludos desde Venezuela

Chucho dijo...

Gracias Nairo por la bienvenida.